jueves, octubre 28, 2010

Caprichos sangrientos

No, tranquilos, no os asustéis por el título. Mis caprichos sangrientos no son comprarme katanas para matar gente ni adquirir napalm para arrasar territorios.

Pero sí, ayer tuve un capricho sangriento: Dead Rising 2.

No he jugado al primero, pero por lo que he leído no sigue la historia del predecesor, así que mejor. De todas maneras, en este juego la historia tiene un papel más secundario y os diré porqué.

Este juego reune varios requisitos de los que me gustan: tiene matanzas y tiene zombies. ¡Matanzas zombies! ¿Se necesita decir algo más? Y encima de una manera bastante arcade y sencilla, con lo cual nos deja vía libre para ponernos en "modo cabrón" y esparcir caos, muerte (verdadera) y destrucción.

Si el primero se desarrolla en un centro comercial, este lo hace en una ciudad (aunque más bien parece una miniciudad de ocio y diversión, con casinos y tiendas), estando todo infestado de nuestros ya conocidos y simpaticos muertos vivientes. Pero a parte de poder matar indiscriminadamente, otro de los encantos del juego es de las muchas maneras que puedes hacerlo.

El juego tiene una cantidad de armas y objetos que puedes utilizar como armas improvisadas. Desde hachas, pistolas, pasando por un surtido de armas convencionales (convencionales contra zombies) hasta raquetas de tenis, papeleras, bancos, motos, maceteros, lámparas de un burro con un mejicano subido, etc. Y, por si esto fuese poco, muchas de ellas pueden combinarse entre sí, dando lugar a las ideas más ingeniosas o a las idas de olla más brutales (lo primero que nos dejan hacer es combinar un bate de madera con clavos para tener una porra con púas, pero hay otras cosas que son una verdadera flipada).

He jugado poco, pero lo suficiente como para ver que este juego es un desestresante brutal. Entras después de un duro día, aniquilas y te vas a la cama contento y feliz.

También tiene modo multijugador, en cooperativo y un todos contra todos, pero no los he probado todavía.

Cuento con que haya gente que la temática de matar zombies porque sí no le guste, pero a mi es algo que me encanta y es por eso por lo que me compré el juego.

Nada más por ahora, os seguiré contando mis relatos más adelante.

Un saludo.
Beast.

miércoles, octubre 27, 2010

Viejos hábitos, viejas compañías

Como os dije en mi anterior entrada, hoy voy a dedicarme exclusivamente a hablaros sobre un juego que la mayoría conocéis, no por haber jugado sino por el bombo y la cantidad de historias que hay alrededor de él: World of Warcraft.

Empecé a jugar cuando estaba algo quemado del Guild Wars: me ofrecieron la oportunidad de jugar y acepté. Desde entonces (creo que fué allá por 2007), he tenido etapas más o menos activas, pero este juego siempre estará conmigo, ya no es por la historia que pueda tener o sus posibilidades sino por un gurpo de personas que conocí en este juego, a algunos personalmente. Pero tranquilos, no voy a ponerme sentimental.

La primera vez que jugué, pude notar la diferencia de libertad y posibilidades entre WoW y GW. No hubo color, en ese momento se me abrió el cielo a posibilidades totalmente nuevas para mi (y a horas, muchísimas horas de vicio...).

Con el paso del tiempo he tenido mis etapas, dejando el juego durante un tiempo y volviendo al cabo de otro tiempo. Pues bien, hace unos días volví.

Al entrar con mi personaje principal, vi que seguía en mi antiguo clan. Quedan algunas personas que conocía pero ahora el ambiente es totalmente diferente, me siento un extraño incluso con estas personas que conozco. Quizás el tiempo sin tratarnos mutuamente ha hecho mella, sin contar la cantidad de gente nueva que hay (ojo, no me estoy quejando de la situación, sabía que esto podía pasar, ha sido mucho tiempo sin jugar).

El caso es que tengo a otros amigos jugando en un servidor diferente y seguramente me vaya con ellos puesto que en parte me lo han pedido. Para no estar a gusto en un sitio, te vas a otro, ¿no?

Ahora mi dilema es: ¿con qué personaje me voy? Seguramente necesitarán gente que cure... Y yo no tengo ganas de curar... Debo pensarlo.

Un saludo.
Beast.